03 noviembre 2006

De las Barranquillas a la Cañada Real de Valdemingómez



Las Barranquillas ya no son lo que eran, para dentro de unos meses el negocio de la droga se trasladará a otra zona de Madrid, en concreto a la Cañada Real de Valdemingómez. La razón es la construcción de las nuevas viviendas del PAU en la zona que recorre la M-40 con dirección a Vallecas. Hasta ese día las cosas seguirán del mismo modo, todos los días acuden unas 2500 personas a por su dosis diaria, unos en coches particulares, otros en cundas y el resto a pie. Las cundas son conocidas como los taxis de la droga, se localizan en varias zonas de Madrid, en Legazpi (cerca del Planetario), en Embajadores y en el Paseo del Prado. Los drogadictos suben a los coches que se dirigen a las Barranquillas, existen varias formas de pagar al propietario del coche, bien con dinero (unos 3 euros) o bien entre todos los que montan le pagan una dosis al conductor.

Adentrarse en el poblado de las Barranquillas es adentrarse en un submundo real, dominado por la marginalidad, el olvido de la sociedad y la cercanía de la muerte. Tres coches patrullas de la policía municipal custodian la entrada, su labor es meramente humanitaria, vigilan que no se produzcan altercados en forma de pelea y auxilian a los drogadictos que sufran una sobredosis, porque allí el SAMUR no entra si no es acompañado de algún cuerpo de seguridad.

El poblado cuenta con unas 80 chabolas, no todas se dedican al negocio de la droga pero si buena parte de ellas, allí viven diariamente unas 200 personas entre ellas niños menores, mujeres y personas de avanzada edad. Las callejuelas están sin asfaltar, son caminos de tierra y barro donde difícilmente pueden circular los coches, no existe el alcantarillado, tampoco los servicios de limpieza, la suciedad, la chatarra, las jeringuillas usadas abundan por doquier. Llama la atención la presencia de coches de lujo y de gran cilindrada, se mezclan los audis, los mercedes con coches destartalados. En las chabolas no hay luz, ni agua, ni teléfonos aunque todos tienen lavadoras, neveras o televisores.

A los lados se agolpan los consumidores, bien en coches o a la vista de todos los viandantes, allí sin ningún pudor se inyectan su dosis. Las Barranquillas nunca duermen pero es principalmente a partir de las 12 de la mañana cuando empieza el movimiento. Allí todo el mundo va a lo mismo, por eso no llama la atención ver a un drogadicto pincharse en una pierna porque el resto de venas de los brazos las tiene con heridas.
Los clanes de la droga lo forman familias enteras de etnia gitana, todos sus miembros se dedican a lo mismo. La chabola es su medio de trabajo, cuando terminan su jornada se marchan a sus casas de protección oficial, bien alejadas del poblado, allí no viven, allí trabajan. El negocio de la droga mueve miles de millones.

Una dosis de heroína o cocaína cuesta 6 euros, teniendo en cuenta que con una pureza del 100%, al mezclar con otros polvos, su valor de ganancias se multiplica por cuatro. La droga pura no se vende, siempre se mezcla para adquirir más valor en el mercado.
Merodeando la zona siempre se encuentran los machacas, son aquellos drogadictos que ejercen de “relaciones públicas” del jefe de un clan. Éste se encarga de buscar y seducir a los posibles clientes, hablándoles de la buena calidad que tiene la droga. Cuando acaba la jornada se le paga con una dosis para consumo propio, porque los machacas también son consumidores. Otra de las labores más usuales que realizan es la vigilancia, se encargan de avisar sobre la posible llegada de policías, en ese tiempo les da tiempo a desmantelar el negocio y aparentar que allí no pasa nada.

Otra de las artimañas que usan los traficantes es poner a la mujer o a los hijos menores a cargo del negocio, ellos se dedican a vender la droga sabedores que la policía no puede cachear a una mujer o sabedor de que el hijo es menor y no le podrán meter en la cárcel, mientras la familia trabaja, el marido se dedica a invertir su dinero en el bingo.
Las chabolas donde se vende droga son auténticos bunker de defensa. Una vez el machaca haya captado un cliente le dirige a la chabola, tras pasar una primera puerta se encuentra una segunda que jamás traspasará. A través de una ventana de rejas, vendedor y comprador realizan el negocio. El vendedor jamás consume droga, para los gitanos consumir droga es algo que prohíbe sus leyes. Al cabo de un día puede llegar a haber vendido 1kg de heroína y otro de cocaína.

Existen otras formas de negocio, los mismos gitanos pueden llegar a alquilar su chabola para que otros vendan allí, por ocho horas de alquiler se cobra 100 euros. Las formas de ganar dinero son muy variadas.
Mientras uno pasea por el poblado observa que hay pintadas contra la policía municipal, un mercedes viejo y destartalado está adornado con la siguiente leyenda “policías municipales que roban droga”. Desde hace mucho tiempo circula el rumor que los propios municipales no realizan actas de incautación, se debe rellenar una especie de formulario anotando lo sustraído, al parecer y según se quejan los propios consumidores, los municipales hacen caso omiso de estas actas y se quedan con sus dosis.

La delincuencia es otro de los problemas que existe en las Barranquillas, muchos de los coches robados en la capital acaban aquí, de hecho las Barranquillas es el lugar de España donde se encuentran más coches robados. Al mismo tiempo se producen pequeños robos entre los propios drogadictos, unos a otros se quitan sus dosis y el poco dinero que puedan llevar encima.
La droga no mira la clase social, allí te puedes encontrar a un pobre enfermo de sida, a un taxista que compra su dosis “porque el trabajo del taxi es duro y para aguantar tantas horas hay que consumir algo” o a ingenieros, que por cosas de la vida han ido a dar con sus pies en el duro mundo de la drogadicción.

3 comentarios:

Beñat dijo...

¿A que viene lo de que "en las chabolas viven 200 personas, entre ellas niños menores, MUJERES, y personas de avanzada edad"? Por qué los metes a todos en el mismo saco? somos mas debiles las mujeres que los hombres o como? esplicate machista de mierda

Anónimo dijo...

¿A que viene lo de que "en las chabolas viven 200 personas, entre ellas niños menores, MUJERES, y personas de avanzada edad"? Por qué los metes a todos en el mismo saco? somos mas debiles las mujeres que los hombres o como? esplicate machista de mierda

Anónimo dijo...

Vete a fregar.